Bulimia

By 23 Noviembre, 2015Adultos

Bulimia Nerviosa

El término Bulimia nerviosa fue acuñado por primera vez por Russell (1979) y en el DSM-III fue reconocido como categoría diagnóstica aunque centrando los criterios en la presencia de episodios de ingesta voraz y las reacciones psíquicas inmediatas inducidas por tales conductas.

Actualmente, la Bulimia nerviosa se encuentra dentro de los Trastornos de la conducta alimentaria junto con la Anorexia nerviosa y el Trastorno de la conducta alimentaria no especificado.

La Bulimia, por tanto, hace referencia a episodios caracterizados por una necesidad imperiosa de ingerir grandes cantidades de comida. Como consecuencia, la persona se ve invadida por fuertes sentimientos de autorrepulsa y culpa, y tiene la necesidad de mitigar los efectos del atracón, por ejemplo, autoinduciéndose el vómito.

Las principales características del cuadro consisten en:

  • Presencia de atracones y métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso.
  • Autoevaluación influida excesivamente por el peso y la forma corporales
  • El tiempo de duración de los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas necesario para hacer el diagnóstico es ahora en el DSM5 al menos una vez a la semana durante 3 meses.

El DSM, define el atracón como el consumo en un periodo corto de tiempo (inferior a 2 horas) de una cantidad de comidamos superior a la que la mayoría de los individuos comerían, siendo necesario para la calificación de dicho consumo como atracón la sensación de falta de control sobre la ingesta del alimento.

Generalmente durante los atracones se consumen alimentos altamente calóricos (precisamente lo que durante la dieta la persona se ha prohibido), aunque la característica definitoria de los atracones es la cantidad de alimento ingerido y no la preferencia por determinado tipo de alimento.

Normalmente los atracones, son conductas privadas, dada la intensa sensación de vergüenza y culpabilidad que generan en el individuo, y suelen ser desencadenados por situaciones interpersonales estresantes, la intensa sensación de hambre provocada por una dieta excesivamente severa, o las emociones relacionadas con el peso, la silueta y los alimentos.

Entre las conductas compensatorias inadecuadas tenemos:

  • Provocación del vómito (más frecuente)
  • Uso de laxantes
  • Práctica de ejercicio físico excesivo

No es infrecuente la aparición a largo plazo, en las mujeres que padecen este trastorno, de irregularidades menstruales o amenorrea. Los patrones de alimentación alterados, los vómitos y el uso de laxantes provocan graves complicaciones físicas, como depleción de los niveles de potasio, hipertrofia de la glándula parótida, hipocalemia, infecciones urinarias, arritmias cardíacas, parastesias periféricas, crisis epilépticas.

La prevalencia entre las adolescentes y jóvenes adultas es entre el 1-3% siendo 10 veces menor en el varón.

Se inicia normalmente al final de la adolescencia o el inicio de la vida adulta, y los atracones suelen comenzar tras un periodo de dieta.

El curso es crónico, en la mayoría de los casos.

Con frecuencia presentan además síntomas depresivos y de ansiedad siendo frecuente también conductas adictivas y de control de impulsos. Alrededor de un tercio cumplen criterios para trastornos de personalidad, principalmente el límite.

Normalmente el tratamiento de estos pacientes cuenta con:

  • Tratamiento farmacológico: Antidepresivos y antiimpulsivos
  • Tratamiento conductual: Dirigido a reducir los atracones y eliminar los vómitos, combinando información y educación con técnicas de control de estímulos dirigidas a evitar los atracones, con refuerzo por la consecución de los objetivos planteados y con técnicas de exposición y prevención de respuesta como forma de afrontar la urgencia de vomitar.
  • Tratamientos cognitivo-conductuales: Centrándose en la propuesta de que el eje central del trastorno lo constituyen las ideas disfuncionales.

Es necesaria la hospitalización si:

a) Presencia de atracones muy grandes y muy repetitivos

b) Presencia de vómitos inmediatos y muy frecuentes

c) Presencia de alteraciones orgánicas consecuentes a la conducta purgativa

d) Existencia de depresión con ideas autolíticas

e) Alteración del control de impulsos (consumo excesivo de alcohol o drogas, presencias de conductas autolesivas).

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