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Fobia social

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Fobia social

La fobia social es el temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que la persona se ve expuesta a otras personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás.

SECUENCIA FUNCIONAL DE LA FOBIA SOCIAL

ESTÍMULO EXTERNO (Situación social que no controla) –> RESPUESTA FISIOLÓGICA (Trastorno o problema de ansiedad) –> RESPUESTA COGNITIVA (Me pondré nervioso) –> RESPUESTA OPERANTE (Evitar, escapar) –> CONSECUENCIAS (Refuerzo negativo, autocastigo).

MODELOS DE ORIGEN DE LA FOBIA SOCIAL:

  • Malos modelos de HHSS
  • Condicionamiento clásico: ha sucedido algo traumático: fobia específica
  • Aprendizaje de creencias disfuncionales (ambiente)
  • Condicionamiento Operante: castigar lo correcto y reforzar lo no adecuado
  • Otros: Falta de autoestima: 1º HHSS 2º Autoestima/Complejos (+ Atribución externa)/Cambios de contexto social

METODOS DE EVALUACIÓN: Dentro de los métodos de evaluación contamos con:

  1. Entrevista
  2. Observación (consulta, role-playing, In vivo)
  3. Autoobservación- Autorregistros
  4.  Cuestionarios:
  • Escala breve de fobia social – miedo/evitación y  sensaciones fisiológicas
  • Inventario de ansiedad y fobia social (SPAI) situaciones susceptibles de ansiedad (el + extenso)
  • Escala de fobia social (LSAS) ansiedad de rendimiento y ans social
  • Escala de evitación y ans. social (SAD) malestar subjetivo y evitación situaciones
  • Escala de miedo a la evaluación social (FNE) pensamientos de fobia social

PRINCIPALES TIPOS DE PENSAMIENTO CATASTRÓFICO EN FOBIA SOCIAL

  1. Pensamientos centrados en la ansiedad y sus efectos sobre el comportamiento (adivinación de futuro: me pondrá muy nervioso, sudaré)
  2. Pensamientos sobre la ansiedad y el comportamiento alterado van a ser percibidos por los demás (lo notarán, se darán cuenta)
  3. Pensamientos sobre el juicio descalificativo de los demás (haré el ridículo, pensarán que…)
  4. Pensamientos de horrorización sobre el juicio descalificativo de los demás (será horrible, no lo soportaré)
  5. Pensamientos de autodescalificación (soy un desastre, no sirvo para nada…)

Importante ante ello, presentar el modelo ABC, y analizar que lo que lleva a la emoción y el comportamiento es: MI INTERPRETACIÓN  (en este caso catastrófica)

MODELO DE TRATAMEINTO PSICOLÓGICO:

1. Fase educativa; explicación de hipótesis:

  • Origen: Malos modelos de HHSS, situaciones traumáticas, aprendizaje de creencias disfuncionales aprendizaje de consecuencias y otras maneras
  • Mantenimiento: trampa de la ansiedad.

2. Terapia cognitiva para Fobia Social:

  • Explicación modelo ABC
  • Características de los pensamientos automáticos
  • Identificar PANS: registros, discriminar y estirar
  • Discusión. Preguntas. Línea Longitudinal.
  • Búsqueda de alternativas.

3. Experimentos Conductuales-exposición:

  • El experimento de las conductas de seguridad
  • Experimentos conductuales jerarquizados, uno se discusión.
  • Aumentar el riesgo

4. Mantenimiento de Logros-Prevención de recaídas

  • Cambiar creencias disfuncionales, técnicas verbales y ataque a la vergüenza
  • Resumen de lo aprendido
  • Apertura a horizontes sociales y práctica de HHSS
  • Prevención de recaídas.

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Clínica Guillén: Psicología y Psiquiatría

Psicología: 626117356      victoria@psicologia-psiquiatria.com

Psiquiatría: 675145329    mariano@psicologia-psiquiatria.com

fobiasocial

Pensamientos

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La importancia de nuestros pensamientos

La terapia cognitivo-conductal considera que la psicopatología es el resultado de anormalidades en el procesamiento cognitivo, es decir, en la forma de pensar.

Existe cada vez más evidencia de la aparición temprana en niños de distorsiones o errores cognitivos apareciendo esta tendencia de pensamiento en problemáticas como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima etc.

Las intervenciones terapéuticas dirigidas al tratamiento de las distorsiones cognitivas, es decir de los errores de nuestros pensamientos, tienen como objetivo aumentar la conciencia del niño respecto de sus pensamientos, creencias y formas erróneas y desadaptativas de pensar, ayudándoles a comprender el efecto que esa forma de pensar tiene sobre sus emociones y su conducta.

En consecuencia, con estas intervenciones, se enseña a los niños a pensar de otra manera y a desarrollar una serie de habilidades cognitivas y conductuales mediante por ejemplo el entrenamiento en solución de problemas, el entrenamiento en autoinstrucciones, el autorrefuerzo,  entre otras técnicas.

Modelo cognitivo

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pensamientos

 

Trastorno de la conducta

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Trastorno de la conducta

El trastorno de la conducta es a día de hoy un problema que afecta a muchos niños en todo el mundo.

En la nueva versión del Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales DSM-5 el trastorno de la conducta se encuentra incluido en Trastornos destructivos, del control de los impulsos y de la conducta, de la siguiente manera:

Trastornos destructivos, del control de los impulsos y de la conducta

  • Trastorno negativista desafiante
  • Trastorno explosivo intermitente
  • Trastorno de la conducta
  • Trastorno de personalidad antisocial
  • Piromanía
  • Cleptomanía
  • Otro trastorno destructivo, del control de los impulsos y de la conducta especificado
  • Trastorno destructivo, del control de los impulsos y de la conducta no especificado.

Por otro lado, es necesario saber que en el tratamiento de esta problemática es necesaria la colaboración de los padres en el proceso de terapia siendo imprescindibles en la mejora y/o avance del proceso.

En Clínica Guillén ayudamos a familias a superar este difícil momento, utilizando técnicas cognitivo-conductuales para atenuar los síntomas de esta problemática.

A continuación les presentamos una infografía donde pueden conocer un poco más sobre en qué consiste este trastorno.

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trastorno conducta

 

 

 

Tratando el TDAH

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Tratando el TDAH 

 

El TDAH, puro o asociado a otros trastornos de conducta, emocionales, etc, es, en la actualidad la problemática más frecuente en la psicopatología infantil. La atención y la memoria de trabajo son los dos pilares del llamado sistema ejecutivo; éste se encarga de planificar la acción, controlar la impulsividad y adaptarse flexiblemente a los cambios. Por eso, el déficit primario de atención tiene consecuencias cognitivas y comportamentales relevantes, y se acompaña en gran parte de los casos de una hiperactividad estéril.

El diagnóstico adecuado siempre se realiza conjugando la información del niño, los padres y los profesores , así como con los resultados de diferentes pruebas que ayudan a poner de manifiesto los problemas en distintas capacidades.

En cuanto al enfoque terapéutico en la siguiente infografía presentamos algunas de las partes más importantes del tratamiento en estos pacientes, teniendo en cuenta que en la actualidad, los tratamientos cognitivos-conductuales, designan un amplio número de paquetes de estrategias encaminadas a disminuir y mejorar los déficits cognitivos relacionados con la toma de decisiones entre alternativas, toma de perspectiva social, amplitud de estrategias de solución de problemas, percepción y regulación de emociones, y los déficits conductuales como tiempo fuera de tarea, ira contenida, desobediencia, comportamientos sociales negativos.

En Clínica Guillén, ayudamos a niños y familias a superar esta problemática, contando con profesionales especializados en el área de estudio, investigación y tratamiento del TDAH.

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HIPERACTIVIDAD

La memoria

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Hace dos semanas, un señor de 93 años me preguntó:

– Hija mía, ¿y tú a qué te dedicas en la universidad?

Tras soltar una carcajada, le contesté:

– Abuelo, yo estudio la memoria.

– Ah, bueno. Yo tengo la memoria regular. ¿Cómo es posible que me acuerde de cosas que me pasaron en el ejército (hace ya más de 60 años de aquello) y no recuerde qué comí ayer?

Esa reflexión fue el estímulo que me llevó a escribir este post. Haciendo uso de las analogías, la memoria es una gran caja de almacén compartimentada en pequeñas partes especializadas. En ellas, vamos depositando notas, eventos, recordatorios, fechas, nombres, números, en definitiva, archivos de contenido, de forma consciente o inconsciente. Sin embargo, la accesibilidad a la información almacenada no siempre es posible siendo un factor determinante: el tiempo; los años que hace desde el momento en el que se almacenó el evento y los años que tengamos nosotros mismos.

Con el paso del tiempo, nuestro cerebro alberga más información pero también más residuos cerebrales que se traducen en placas y ovillos neurofibrilares. Al mismo tiempo, la cantidad de sustancia blanca cerebral va disminuyendo así como el número de neuronas e interacciones sinápticas. Estos hechos dan lugar a lo que se denomina “deterioro asociado al envejecimiento normal” (el envejecimiento patológico implicaría hablar de enfermedades típicas de la edad avanzada y no es el tema de este post). Este deterioro cerebral se refleja en déficits de muchos de los procesos cognitivos provistos en el ser humano. En concreto, se han observado problemas visuales, auditivos, atencionales, perceptivos y de memoria (que serán los protagonistas de esta entrada).

Como sabemos, la memoria no es un proceso único indivisible sino que se trata de un conjunto de sistemas (denominados sistemas de memoria) que se encuentran especializados. Cuando recibimos información (adquisición), esta pasa por subprocesos de codificación y consolidación que posibilitan el almacén de la misma en un gran archivo de memoria hasta que se recupera y/o reconoce cuando se necesita. Dependiendo del tipo de información, del nivel de conciencia en el procesamiento, de las estructuras anatómicas que sustentan el proceso, entre otros factores, hablaremos de un sistema de memoria o de otro. Siguiendo la clasificación clásica, la memoria se puede dividir en memoria a corto plazo (también conocida como memoria de trabajo) y memoria a largo plazo que, a su vez, se divide en explícita e implícita atendiendo a si la recuperación se hace de forma intencionada y consciente (memoria explícita) o se trata de una recuperación automática e inconsciente (memoria implícita). Y ya como última clasificación, mencionaremos que la memoria explícita engloba una memoria de reconocimiento que se encuentra formada por dos procesos: recolección y familiaridad. Mientras que la recolección refiere al hecho de reconocer datos almacenados a través de claves o ayudas contextuales, la familiaridad implica reconocer eventos ya almacenados sin el uso de dichas claves asemejándose más a procesos de “insight”. Entendido todo esto, aquí hablaremos de la relación entre el envejecimiento normal y la memoria de reconocimiento, en su  proceso de recolección. Mientras que la recolección es de las capacidades más afectadas por el envejecimiento normal, otras cualidades como la memoria implícita o la memoria a corto plazo se mantienen casi intactas hasta el final de la vida.

Si nos trasladamos a la vida cotidiana de las personas mayores que nos rodean, las quejas de memoria más comunes son: ¿Por qué soy capaz de recordar cuando me casé hace ya 50 años y no consigo recordar quien vino a visitarme ayer? Los psicólogos dedicados a este tema se preguntaron y aún seguimos preguntándonos, ¿por qué ocurre esto? Principalmente por la concurrencia de dos factores, los cuales se mencionan a continuación:

1. Las personas mayores tienen un sistema de codificación de la información más pobre que cuando eran jóvenes, por tanto, la codificación de nueva información como la persona que les visitó (siguiendo la pregunta del ejemplo) es menos eficaz que la codificación que tuvo lugar cuando se casó hace ya 50 años.

2. El fenómeno de “Reconsolidación”. Hace unos años, se descubrió que existe otro subproceso de memoria intermedio, entre la  consolidación y la recuperación que es la reconsolidación. Cuando recuperamos un evento creamos una nueva huella de memoria del mismo “reforzando” así su consolidación en nuestro sistema de memoria. Siguiendo con el ejemplo que nos ocupa, la cantidad de veces en que una persona mayor ha recordado el día de su boda para contárselo a hijos, amigos, nietos supera la cantidad de veces en que esa persona ha recordado quién la visitó el día anterior (probablemente nunca llegó a verbalizar dicho evento ni a pensar en ello hasta que le preguntaron). Según el fenómeno de reconsolidación, la boda tendrá una huella de memoria más fuerte que el evento de la visita estando, por tanto, más accesible.

Desde nuestra profesión y focalizándonos en el tema del post, nos inquieta el deterioro de la memoria asociado al envejecimiento normal preguntándonos: ¿Qué podemos hacer  para ralentizar el deterioro de la memoria de reconocimiento en una persona de edad avanzada? ¿Cómo podemos ayudarles a amortiguar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento? La respuesta desde los profesionales es unánime: Entrenar su memoria.

La memoria es una capacidad flexible, de fondo, que permite la mejora con un buen entrenamiento. Es probable que no podamos devolver al anciano su nivel original de memoria pero sí que podemos mermar su deterioro o, al menos, flexibilizar sus esquemas y calmar su preocupación por la pérdida de memoria. Actualmente, existen talleres de estimulación para personas mayores, ejercicios de entrenamiento de la memoria que se pueden hacer desde casa (apoyados por un familiar, por supuesto), servicios psicológicos a domicilio que tienen como fin enseñar a las personas mayores cómo se debe almacenar la información para que la recuperación sea posible, otorgándoles claves y herramientas que faciliten ambos procesos.

Para finalizar, quisiera dejar una tarea de conciencia introspectiva para cada uno de los lectores de este post:

¿Dedicas tiempo a las personas de tu círculo vital que están envejeciendo? ¿Te has fijado en cómo sus procesos cognitivos ya no son los que eran?

No debemos olvidar que el envejecimiento es el proceso inverso al crecimiento, que igual que aportamos las mejores condiciones y cuidados a un bebé para que se desarrolle y crezca, debemos ofrecer el mejor ambiente a un anciano para amortiguar el deterioro asociado a la edad a través de la estimulación y el apoyo.

Mª José García-Rubio

Doctoranda 

Universidad Autónoma de Madrid

Fuentes:

Pérez, Carmen Sandi, César Venero, and María Isabel Cordero. Estrés, memoria y trastornos asociados: implicaciones en el daño cerebral y el envejecimiento. Ariel, 2001.

Arangüena, Luis Carretié. Anatomía de la mente: emoción, cognición y cerebro. 2011.

Brickman, Adam M., et al. “Regional white matter and neuropsychological functioning across the adult lifespan.” Biological psychiatry 60.5 (2006): 444-453.

Solución de problemas

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¿Qué podemos hacer cuando tenemos uno o varios problemas?

La solución de problemas es una técnica dirigida a entrenar a las personas en la resolución de problemas para mejorar su competencia social. Es importante que cada problema se resuelva por separado, de esta manera, nos cercioramos que vamos a llegar a la mejor solución sin implicar en el mismo otros problemas.

Dentro de las técnicas de solución de problemas, la que más aceptación tiene es la de D”Zurilla. Para él, los cuatro hechos que considera que han tenido influencia para el surgimiento de esta técnica han sido el interés por la creatividad, el rechazo del modelo médico frente al modelo de competencia social, el desarrollo de la aproximación cognitiva-conductual y el modelo transacciones del estrés de Lazarus y Folkman.

Este proceso de entrenamiento consta de 5 etapas:

  1. Orientación general hacia el problema: En esta etapa se pretende que la persona acepte el hecho de que las situaciones problemáticas forman parte de la vida diaria y de que es posible hacerles frente de modo eficaz, reconociendo las situaciones problemáticas cuando ocurren e inhibiendo la tendencia a responder de forma impulsiva o a no responder. Las características más importantes son:
    1. La percepción del problema (el reconocimiento y la etiquetación del mismo)
    2. La atribución del problema
    3. La valoración del problema (el significado para el bienestar social y personal)
    4. El control personal
    5. El compromiso tiempo/esfuerzo.
  2. Definición y formulación: Esta fase es realmente importante ya que una buena definición del problema va a facilitar la proposición de soluciones eficaces. Se trata de buscar toda la información relacionada con el problema, especificando e identificando las variables que son relevantes para este, tras lo cual nos planteamos metas concretas y realistas. Debemos ser capaces de responder a las preguntas, ¿Quién está implicado? ¿Qué sucede? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? y ¿Qué quiero lograr?
  3. Generación de alternativas: El objetivo de esta fase es generar tantas soluciones alternativas como sea posible. Para ello se utilizan tres principios, derivado del método de la tormenta de ideas:
    1. Principio de cantidad: cuantas más soluciones alternativas se produzcan, más calidad de ideas estarán disponibles, y con más probabilidad se encontrará la mejor solución.
    2. Principio de aplazamiento de juicio: una persona generará mejores soluciones si no tiene que evaluarlas en ese mismo momento.
    3. Principio de variedad: Cuanto más variadas sean las ideas, más probabilidad de ideas de  mejor calidad.
  4. Toma de decisiones: En esta fase debemos anticipar las consecuencias de las distintas alternativas de solución, evaluando los resultados y preparando un plan de acción para la solución.
  5. Verificación: En esta fase ya ha llegado la hora de actuar, poniendo en práctica las alternativas que hemos elegido y valorando en qué grado resuelven el problema. Este paso incluye cuatro componentes fundamentales:
    • Ejecución: Puesta en práctica de la alternativa.
    • Autoobservación: Debemos observar nuestra conducta y los resultados obtenidos.
    • Autoevaluación: Debemos comparar los resultados observados con los esperados.
    • Autorrefuerzo: Cuando hayamos solucionado el problema debemos premiarnos por ello.

Este proceso de solución de problemas, es un proceso cognitivo-afectivo-conductual, a través del cual, una persona descubre los medios efectivos para enfrentarse a los problemas de su día a día. Es un proceso de aprendizaje social, una técnica de automanejo y una estrategia general de afrontamiento. Por ello es útil para cualquier persona pudiendo usarlo en cualquier problema que lo surja a lo largo de la vida.

Además de ser capaces de llegar a las soluciones alternativas es necesario que la persona sea capaz de poner en práctica la mejor solución encontrada así como sea competente socialmente.

Por otro lado, dentro de los niveles de ejecución podemos distinguir:

  • Cogniciones de orientación al problema: siendo el nivel más general, son variables metacognitivas de orden superior, que definen una orientación general del individuo hacia los problemas de la vida. Dentro de ellas, podemos encontrar: la percepción del problema, las atribuciones causales, la valoración del problema, creencias sobre el control personal y valores respecto al compromiso del tiempo y esfuerzo para solucionar el problema.
  • Habilidades de solución de problemas específicas: Esto hace referencia a una secuencia de tareas específicas necesarias para resolver un problema en particular. Comprendería tareas como definir el problema, generar una lista de soluciones alternativas, tomar una decisión, llevar a cabo la solución, y evaluar el resultado.
  • Habilidades de solución de problemas básicas: Aquí se incluirían las habilidades cognitiva como la sensibilidad hacia los problemas, para reconocer los problemas, el pensamiento alternativo, el pensamiento medios-fines, anticipar consecuencias, y la toma de perspectiva.

Hay que tener en cuenta que las respuestas emocionales pueden facilitar o dificultar la solución de problemas.

Esta técnica que acabamos de ver está dirigida a adultos, no obstante Spivack y Shure desarrollan un programa de entrenamiento en la escuela a través de juegos y diálogos para ayudar a niños a desarrollar y entrenar esta habilidad resolutiva desde pequeños.

Para terminar, es importante tener en cuenta que si en algún momento te has planteado poner en marcha este proceso y no has conseguido lo que pretendías puede ser por varias razones, es cierto que en muchas ocasiones la persona puede no ser capaz de encontrar soluciones ya que se encuentra bloqueado emocionalmente, puede ser capaz de encontrar soluciones pero posteriormente se bloquea a la hora de ponerlas en práctica ya que no cuenta con las habilidades, o puede que ponga en marcha las soluciones pero que no la mantenga adecuadamente en el tiempo siendo por tanto un problema de constancia.

Como hemos comentado anteriormente esta técnica se aprende a base de entrenamiento, en consecuencia, Clínica Guillén: Psicología y Psiquiatría está a su disposición y de esta manera, entrenaremos juntos para conseguir sus metas y alcanzar sus objetivos cueste lo que cueste.

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Solución de problemas

 

 

 

 

 

 

Trastorno Obsesivo Compulsivo

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Trastorno Obsesivo Compulsivo

Este trastorno se ha descrito con un comienzo habitual en la adolescencia, pero existen ciertos casos en los que su inicio es claramente en la infancia.

Es realmente importante la detección lo más precoz posible del problema ya que mejor las posibilidades de intervención. Y por lo tanto, uno de los retos importantes, es diferenciar los rituales evolutivos, respuestas normales y frecuentes en muchos niños y que no generan ninguna desadaptación o malestar, de los rituales compulsivos que son problemáticos ya que generan gran interferencia en la vida del niño y su familia.

Otra característica de esta problemática es que puede presentar manifestaciones muy variadas desde compulsiones de limpieza o lavado, hasta comprobación, orden, repetición, acumulación, comprobación mental, rituales de simetría, lentitud, dudas obsesivas, etc.

Por ejemplo, entre los 3-6 años son habituales los rituales relacionados con las comidas, el baño y el irse  a la cama. Entre los 4 y los 6 años coincidiendo con una mayor frecuencia de miedos relacionados con la oscuridad los rituales relacionados con el irse a dormir parecen aumentar la frecuencia. Aparecen además rituales relacionados con el pensamiento mágico en las que el niño considera que su mente tiene “poderes especiales”, y simplemente por pensar o desear algo esto se va a cumplir. A los 5-7 años los rituales salen ser más de índole lúdica, y hacia los 6-11 años suele centrarse en la colección de objetos, empezando a disminuir estos comportamientos en la adolescencia.

Como definición, el Trastorno obsesivo compulsivo consiste en la presencia de obsesiones y/o compulsiones que interfieren de forma significativa en la vida de la persona.

¿Qué son las obsesiones? Son pensamientos, ideas, impulsos, o imágenes recurrentes, que se experimentan como intrusos e inapropiados y producen ansiedad. Generalmente se intentan neutralizar o compensar mediante alguna acción, pensamiento o compulsión que provocan un malestar intenso o representan una pérdida de tiempo o interfieren en el funcionamiento de la persona. En los niños no es necesario que reconozca que sus obsesiones y compulsiones son irracionales o excesivas, criterio necesario en los adultos.

En los niños se estima una prevalencia de este trastorno del 0,7%, habiendo diferencias con otros estudios que hablan de un 2-3%.

En cuanto al curso el comienzo es variable situándose la media entre los 12-13 años, variando desde los 7 a los 18 años, empezando de forma progresiva aunque suele verse incrementada su intensidad con eventos altamente estresantes o traumáticos.

En cuanto al tratamiento, el recomendado actualmente es la EXPOSICIÓN CON PREVENCIÓN DE RESPUESTA+ TÉCNICAS OPERANTES.

Esta técnica consiste en exponer al sujeto a los estímulos temidos e impedirle que realice los rituales, esto le permite comprobar que aunque no realice los rituales no ocurrirá el daño o peligro esperado, generando un cambio de expectativas que conducirá a la extinción de tales rituales o al menos producirá que los estímulos que se habían asociado con el comienzo de los rituales, se disocien de estos.

También se han utilizado técnicas cognitivas, especialmente de reestructuración cognitiva, pero son más habituales a partir de la adolescencia por la dificultad que esto tiene en niños.

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Trastorno de Asperger

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Trastorno de Asperger

Actualmente, el Trastorno de Asperger sigue siendo un cuadro de dudosa validez nosológica, podemos decir que no se ha demostrado del todo si este trastorno es una modalidad separada del autismo o pertenece a el. 

Sabemos que el primero en describirlo fue Hans Asperger en 1944, hablando de síndrome similar al autismo, pero no fue hasta 1981 cuando Lorna Wing tradució sus trabajos que comenzó a tener influencia, apareciendo el término síndrome de Asperger.

El síndrome de Asperger es definido como una “alteración cualitativa grave y persistente del contacto social y del desarrollo de patrones del comportamiento e intereses, y por actividades restrictivas y repetitivas.”

Además, el trastorno puede dar lugar a un deterioro clínicamente significativo a nivel social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

No obstante, en el síndrome de Asperger, no se encuentran retrasos significativos en las siguientes áreas:

  • Lenguaje
  • Desarrollo cognoscitivo
  • Desarrollo de habilidades de autoayuda
  • Comportamiento adaptativo
  • Curiosidad acerca del ambiente en la infancia

Por otro lado, la mayoría de las personas que presentan síndrome de Asperger son de inteligencia normal, pero presentan con bastante frecuencia torpeza motora.

En cuanto a la epidemiología del trastorno, podemos decir que su prevalencia es realmente escasa, teniendo una mayor incidencia en varones.

Este trastorno suele iniciarse más tarde que el trastorno autista. Durante la época escolar es frecuente que estos niños tengan intereses peculiares diferentes al resto de sus iguales. En la vida adulta, es frecuente que tengan poca empatía y algunas dificultades en las relaciones sociales. Parece ser, que el trastorno sigue un curso continuo, prolongándose durante toda la vida del individuo.

Por otro lado, es importante realizar un adecuado diagnóstico diferencial siendo los principales trastornos con características similares los siguientes:

  • Trastorno autista
  • Trastorno de Rett
  • Trastorno desintegrativo infantil
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno esquizoide de la personalidad

En cuanto al tratamiento principalmente se ayuda al niño a manejar su comportamiento y a que adquiera unas adecuadas habilidades sociales para poder desenvolverse  lo más satisfactoriamente posible, tratando además posibles efectos adversos como la ansiedad y/o depresión.

 

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El sueño y sus trastornos

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El concepto de sueño ha ido evolucionando con el tiempo, antiguamente se lo consideraba como un estado totalmente pasivo consecuencia de diversos procesos fisiológicos. Es en el periodo precientífico cuando comienzan a formularse hipótesis más elaboradas sobre el sueño, siendo Griesinger quien en el S. XIX plantea el sueño como un proceso activo.

El sueño nocturno está compuesto por la repetición continua de ciclos de sueño a lo largo de la noche. Cada ciclo tiene una duración de 90-110 minutos, y se compone a su vez, de una serie de fases que se suceden dentro de cada ciclo.

Podemos hablar de dos tipos de sueño:

  1. Sueño lento: Sin movimientos rápidos de los ojos, por lo que recibe el nombre de sueño no REM. Predomina durante la primera mitad de la noche, atenuándose en la segunda, y llegando a desaparecer.
  2. Sueño rápido: Con movimientos rápidos de los ojos, por lo que recibe el nombre de sueño REM.

Dentro del sueño lento NO REM, podemos distinguir distintas fases:

  1. Fase 1: De transición entre vigilia y sueño. No suele durar más de 7 minutos y representa un 2-5% del tiempo total de sueño.
  2. Fase 2: Representa la mitad del tiempo total de sueño del adulto normal.
  3. Fase 3 y 4: Representa un 15-25% del tiempo total de sueño.

El sueño REM representa en el adulto un 20%, siendo los primeros episodios de corta duración, alargándose a medida que avanza la noche, de forma que el último episodio puede durar hasta 30 minutos.

Es en esta Fase REM, donde se produce la actividad onírica fundamental. Habiéndose hipotetizado que el sueño REM contribuye al desarrollo cerebral y al aprendizaje dada a la elevada proporción de sueño REM respecto al No REM en el sueño de los niños como podemos visualizar en la gráfica de la infografía. Donde la proporción de sueño REM va disminuyendo conforme vamos creciendo.

Es interesante además, conocer cómo va variando la cantidad de horas de sueño desde que nacemos hasta que nos hacemos adultos, por tanto, un recién nacido necesita dormir entre 16-20 horas, repartidas en 5-6 veces al día. A los 3 meses duermen unas 15 horas, repartidas entre 4-5 veces, a los 6 meses 14 horas repartidas en 2-3 veces, al año necesitan unas 13 horas repartidas en 1-2 veces, a los 3 años aproximadamente 12 horas repartidas también entre 1-2 veces, y a los 5 años unas 11 horas empezando ya en ocasiones a simplemente necesitar una pequeña siesta por la tarde. A partir de los 12-15 años el patrón de sueño ya se parece más al de un adulto que necesita entre 7-9 sin necesidad de hacerlo en más de 1 vez.

Además, como podemos observar en la infografía, existen determinados trastornos relacionados con el hecho de dormir más de lo que es considerado normal para nuestra edad o raza, o dormir menos, así como otro tipo de problemas que iremos explicando poco a poco en nuestro blog.

En Clínica Guillén: Psicología y Psiquiatría tratamos trastornos y problemas relacionados con el dormir, ayudando a las personas a recobrar su ritmo natural y poder llevar una vida satisfactoria.

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sueño

 

 

Trastornos de la eliminación

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TRASTORNOS DE LA ELIMINACIÓN

Dentro de los trastornos de la Eliminación podemos encontrar la Enuresis y la Encopresis.

La Enuresis consiste en la emisión de orina en sitios inapropiados como en la ropa, o en la cama, siendo generalmente de forma involuntaria. Para considerarlo realmente un problema es necesario una continuidad en el tiempo, por tanto, sería necesario que al niño le ocurriera al menos 2 veces por semana durante un periodo de 3 meses consecutivos, o esté causando un deterioro notable en el niño. Para poder diagnosticar este problema sería necesario además que el niño tenga 5 años, ya que anteriormente forma parte del proceso normal de crecimiento del niño.

Podemos clasificar la enuresis en función de la situación en la que aparece el problema:

  1. Nocturna: Es el tipo más frecuente. Suele aparecer en el primer tercio de la noche. Suele ocurrir durante la fase REM.
  2. Diurna: Es más raro, y suele asociarse con ansiedad social o preocupaciones escolares. Es más frecuente en mujeres.
  3. Nocturna y diurna: Cuando ocurre tanto durante el día como durante la noche.

O, en función del curso:

  1. Continua (Primaria): Supone el 85% de los casos de enuresis. El niño en ningún momento ha demostrado que controla sus esfínteres. Más frecuente en varones. Está relacionado con factores de  desarrollo, de aprendizaje, o disyunciones fisiológicas. Elevada tasa de remisiones espontáneas.
  2. Discontinua (Secundaria): Aparece después de que el niño haya logrado el control de la orina, al menos un periodo de 6 meses. Este tipo se asocia más frecuentemente con problemas emocionales o acontecimientos estrenaste. Aparece más frecuentemente en mujeres entre los 5-6 años y la remisión espontánea es menos probable.

Este problema suele ser más frecuente en los varones lo que podría explicarse por el hecho de que las niñas adquieren el control de la orina antes que los niños.

La importancia de una adecuada evaluación es crucial para resolver el problema de forma exitosa, por tanto, durante ese proceso es necesario recabar información sobre la duración, frecuencia, tipo, posibles antecedentes, y consecuentes de los episodios energéticos.

En cuanto al tratamiento el más probado y utilizado es el Método de alarma o pipí-stop, añadiendo a sus méritos el bajo coste y la completa ausencia de efectos secundarios siendo incluso más eficaz cuando le añadimos sobreaprendizaje. Este método consiste en una almohadilla que absorbe la orina que activa el circuito eléctrico que pone en funcionamiento una alarma que despierta al niño y que ha de apagar manualmente.

La Encopresis consiste en la presencia reiterada de heces, ya sea de forma voluntario o involuntaria, y que ocurre en sitios inapropiados. Para hacer un diagnóstico, es necesario que ocurra al menos un episodio al mes y durante un periodo no inferior a 3 meses. Debiendo tener el niño al menos 4 años.

Muchos niños a la edad de 2-3 años han conseguido el control del esfínter vesícula y la gran mayoría ya es capaz de ir al váter antes de los 4 años.

Es un trastorno que ocurre generalmente durante el día, es muy raro por las noches. Además el niño suele ser víctima de bromas de compañeros lo que provoca otras dificultades asociadas.

Podemos clasificar la encopresis en función de que exista o no estreñimiento

  1. Con estreñimiento: Más frecuente
  2. Sin estreñimiento

Otra clasificación puede elaborarse según el curso

  1. Continua (Primaria): El niño nunca antes ha demostrado poseer control
  2. Discontinua (Secundaria): El niño demostró durante un periodo superior a 12 meses el control de sus deposiciones.

Se estima que el 1,5% de los niños presentan encopresis, descendiendo la prevalencia con la edad siendo raro en la adolescencia. Este problema suele ser más frecuente en varones que en mujeres en una proporción de 3 o 4 varones por 1 mujeres.

A diferencia de la enuresis, en la encopresis es muy normal que el niño cuente con otros problemas asociados como conductas de evitación social, trastornos conductuales como el negativista desafiante o disocial, o presente además enuresis.

En cuanto al tratamiento, el entrenamiento en hábitos de defecación, el uso de laxantes para los casos de estreñimiento suelen ser esenciales en el tratamiento. Suelen emplearse tratamientos multicomponentes donde se incluyen técnicas conductuales y métodos médicos.

En Clínica Guillén: Psicología y Psiquiatría ayudamos a las familias a superar esta problemática y ser capaces entre todos de enseñar al niño a controlar estas procesos normales y tan importantes para todos.

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