Consejos para preocuparnos menos

By 30 Octubre, 2015Adultos

 

Las PREOCUPACIONES pueden definirse como cadenas de pensamientos continuos, aversivos e incontrolables, sobre un peligro futuro que se percibe como incontrolable (Rapee, 1995).

En ocasiones, las personas le damos vueltas a cosas que son poco probables y si ocurren son más manejables y menos dramáticas de lo que normalmente pensamos.

A algunas personas, lo que les sucede es que tienen preocupaciones de forma constante porque pasan de un tema de preocupación a otro. Siempre se están preocupando por algo.

A veces, son expertos en descubrir posibles problemas. Una frase que les iría muy bien sería: “¿Qué pasaría si…? “ (Borkvec, 1985)

Dan miles de vueltas y están todo el tiempo preocupándose por:

  • Las posibilidades negativas de cualquier situación
  • Los errores y equivocaciones potenciales y
  • Los fracasos y dificultades reales e imaginarios.

Llegando a no ser capaces:

  • Llegar a una solución
  • Tomar decisiones
  • Llevar a cabo una actuación decisiva y de vivir con relativa tranquilidad con las consecuencias que de ellas se deriven.

Podemos encontrar varias consecuencias negativas de estar preocupándonos continuamente, entre ellas, encontramos:

  • Mayor Ansiedad.
  • Problemas de concentración
  • Deterioro en la realización de tareas cognitivas complejas (como estudiar, realizar las tareas de clase, etc.)
  • Perturbación del sueño.
  • Aumento de la Tensión muscular.
  • Fatigabilidad.
  • Dilación de decisiones

Ser una persona que se preocupa es un estilo de vida, por tanto, podemos aprender a preocuparnos menos y adquirir un estilo de vida más saludable y relajado.

¿Cómo hacemos entonces para preocuparnos menos?

  1. En primer lugar valora si tu preocupación es real o no, por ejemplo si estás pensando que todo lo haces mal, no es una preocupación real ya que es estadísticamente imposible que todo, todo en esta vida lo hagas mal.
  2. En segundo lugar, si te has dado cuenta de que tu preocupación no es real, intenta entenderla, analízala, acepta tu malestar y déjala ir. No nos quedamos mucho tiempo en la preocupación.
  3. En caso de que la preocupación sea real: “Tengo que buscar otro trabajo ya que me han despedido”. Tengo que plantearme si mi preocupación es algo que yo puedo modificar. Si es algo modificable por mí establezco un plan de acción. En caso de que mi preocupación sea inmodificable, acepto lo que siento y lo dejo pasar ya que no está en mis manos la solución.

Es cierto, que en ocasiones puede ser difícil realizar este tipo de técnicas uno solo, y más cuando uno tiene muchas preocupaciones al mismo tiempo, por ello si notas que te preocupas demasiado, y que ya no sabes como controlarlo, Clínica Guillén: Psicología y Psiquiatría está a tu disposición.

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  Victoria Guillén Paredes en Doctoralia

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