Hipnosis

By 24 Febrero, 2016Adultos

La hipnosis

La Hipnosis como proceso terapéutico es considerada como una de las técnicas más antiguas para producir cambios en los procesos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales y conductuales.

En la actualidad, asistimos a un renovado interés por la hipnosis y sus posibles aplicaciones.

Desde un punto de vista operativo, la hipnosis supone una situación donde a través de una serie de procedimientos (sugestivos) el terapeuta sugiere al paciente que experimente diversos cambios a nivel sensorial, perceptual, cognitiva y de control sobre la conducta motora. El llamado proceso hipnótico tiene por objeto que estos cambios sugeridos por el terapeuta puedan producirse rápida y efectivamente. Dentro de éste, las técnicas de inducción hipnótica juegan un papel importante, modificando ciertas variables del sujeto, con objeto de facilitar estos cambios.

El proceso hipnótico constaría de las siguientes fases:

Preinductiva: En esta fase prepararíamos el contexto, para ello plantearíamos el proceso a seguir y las metas a alcanzar. Aclararíamos miedos y concepciones erróneas. Aseguraríamos la cooperación del paciente y evaluaríamos la sugestionabilidad del sujeto. a mayor nivel de sugestionabilidad mejor funcionamiento hipnótico.

Aplicación de técnicas de inducción hipnótica: Modificaríamos ciertas variables del sujeto con el fin de aumentar la receptividad a las sugestiones específicas.

Administración de sugestiones específicas: Modificamos las respuestas cognitivo-subjetivas, psicofisiológicas o motoras pertinentes a los objetivos clínicos planteados

Posthipnótica: Consiste en el aprendizaje, mantenimiento y generalización de las respuestas provocadas por sugestión en consulta, generalmente a través de sugestiones posthipnóticas y/o autohipnosis.

Algo importante antes de empezar un entrenamiento en hipnosis es desmitificar el proceso y entender realmente que es y que no es la hipnosis. (Capafons, 1998).

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y “dependientes”. Esto es falso porque múltiples personalidades de la psicología la han utilizado y estudiado, valga como ejemplo Wundt, James, Paulov o Eysenck, así como está avalada por diferentes sociedades científicas y se enseña en distintas universidades de EE.UU, Canadá, Australia, Alemania, Gran Bretaña, España…

•Mito 2: La hipnosis puede dejar a la persona “enganchada” en un trance, de forma que, al no poder “salir del estado hipnótico”, quedaría mermada en su volición o devendría en un demente. La evidencia empírica ha demostrado que esta creencia no es cierta (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976), aunque es cierto que algunas personas pueden tener más dificultad que otras para salir del estado de hipnosis, lo que es similar a lo que se encuentra en relación con otras técnicas como la relajación (Lynn, Martin & Frauman, 1996).

•Mito 3: La hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías “latentes” de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis. No existe evidencia empírica que demuestre que la hipnosis provoque efectos colaterales negativos.

•Mito 4: La hipnosis provoca un “estado” similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica. En realidad, no tiene porqué ocurrir nada “especial” o “espectacular” en la reacción de una persona hipnotizada. En todo caso, todo esto depende de la propia persona, de sus expectativas y creencias en relación con la hipnosis.

•Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social. Si bien es cierto que bajo hipnosis se actúa de forma automática, esto no quiere decir que se actúe de manera “descontrolada” o involuntaria. En realidad, la persona no pierde nunca su capacidad de decisión o volitiva.

•Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas. Esto es falso. Lo que en realidad ocurre es que las personas pueden experimentar diferentes tipos de reacciones “hipnóticas” –motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas-, aunque de nuevo, si bien estas respuestas se relacionan con el automatismo (involuntariedad percibida), también es cierto que su activación y finalización corresponde a la voluntad de la persona.

•Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella. En primer lugar, la hipnosis no es una terapia psicológica, sino una técnica coadyuvante a otras intervenciones potenciando su eficacia, pero esto no quiere decir que la persona no tenga que esforzarse para cambiar.

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