Trastorno Obsesivo Compulsivo

By 27 Noviembre, 2015Niños

Trastorno Obsesivo Compulsivo

Este trastorno se ha descrito con un comienzo habitual en la adolescencia, pero existen ciertos casos en los que su inicio es claramente en la infancia.

Es realmente importante la detección lo más precoz posible del problema ya que mejor las posibilidades de intervención. Y por lo tanto, uno de los retos importantes, es diferenciar los rituales evolutivos, respuestas normales y frecuentes en muchos niños y que no generan ninguna desadaptación o malestar, de los rituales compulsivos que son problemáticos ya que generan gran interferencia en la vida del niño y su familia.

Otra característica de esta problemática es que puede presentar manifestaciones muy variadas desde compulsiones de limpieza o lavado, hasta comprobación, orden, repetición, acumulación, comprobación mental, rituales de simetría, lentitud, dudas obsesivas, etc.

Por ejemplo, entre los 3-6 años son habituales los rituales relacionados con las comidas, el baño y el irse  a la cama. Entre los 4 y los 6 años coincidiendo con una mayor frecuencia de miedos relacionados con la oscuridad los rituales relacionados con el irse a dormir parecen aumentar la frecuencia. Aparecen además rituales relacionados con el pensamiento mágico en las que el niño considera que su mente tiene “poderes especiales”, y simplemente por pensar o desear algo esto se va a cumplir. A los 5-7 años los rituales salen ser más de índole lúdica, y hacia los 6-11 años suele centrarse en la colección de objetos, empezando a disminuir estos comportamientos en la adolescencia.

Como definición, el Trastorno obsesivo compulsivo consiste en la presencia de obsesiones y/o compulsiones que interfieren de forma significativa en la vida de la persona.

¿Qué son las obsesiones? Son pensamientos, ideas, impulsos, o imágenes recurrentes, que se experimentan como intrusos e inapropiados y producen ansiedad. Generalmente se intentan neutralizar o compensar mediante alguna acción, pensamiento o compulsión que provocan un malestar intenso o representan una pérdida de tiempo o interfieren en el funcionamiento de la persona. En los niños no es necesario que reconozca que sus obsesiones y compulsiones son irracionales o excesivas, criterio necesario en los adultos.

En los niños se estima una prevalencia de este trastorno del 0,7%, habiendo diferencias con otros estudios que hablan de un 2-3%.

En cuanto al curso el comienzo es variable situándose la media entre los 12-13 años, variando desde los 7 a los 18 años, empezando de forma progresiva aunque suele verse incrementada su intensidad con eventos altamente estresantes o traumáticos.

En cuanto al tratamiento, el recomendado actualmente es la EXPOSICIÓN CON PREVENCIÓN DE RESPUESTA+ TÉCNICAS OPERANTES.

Esta técnica consiste en exponer al sujeto a los estímulos temidos e impedirle que realice los rituales, esto le permite comprobar que aunque no realice los rituales no ocurrirá el daño o peligro esperado, generando un cambio de expectativas que conducirá a la extinción de tales rituales o al menos producirá que los estímulos que se habían asociado con el comienzo de los rituales, se disocien de estos.

También se han utilizado técnicas cognitivas, especialmente de reestructuración cognitiva, pero son más habituales a partir de la adolescencia por la dificultad que esto tiene en niños.

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